Si vas a Mérida, alguien te va a decir: «Tienes que ir a los cenotes». Y tiene razón. En Yucatán hay decenas de pozas de agua dulce, cristalina y fresca, algunas al aire libre y otras escondidas dentro de cuevas. Listas para refrescarse y nadar en la historia.
En esta guía te contamos lo que necesitas saber antes de visitar estas maravillas, qué es un cenote, por qué Yucatán está lleno de ellos, cuáles visitar y cómo disfrutarlos sin complicarte.
¿Qué es un cenote?
Un cenote es un pozo natural de agua dulce. Se forma cuando el techo de una cueva subterránea se derrumba y deja al descubierto el agua que corre por debajo.
Hay de tres tipos:
- Abiertos: parecen una laguna rodeada de selva.
- Semiabiertos: tienen una parte del techo todavía en pie y entra un rayo de luz.
- En caverna: están completamente bajo tierra y se baja por escaleras.
La palabra viene del maya dzonot, que quiere decir «caverna con agua».
¿Por qué hay tantos cenotes en Yucatán?
Aquí viene lo bueno. Hace más de 66 millones de años, un asteroide cayó justo en el norte de Yucatán. Sí, el mismo que acabó con los dinosaurios. El golpe dejó un cráter enorme, el de Chicxulub, de unos 200 kilómetros de ancho.
Con el tiempo, el cráter quedó enterrado. Pero la roca de su orilla se agrietó, el agua de lluvia se metió por ahí y fue disolviendo la piedra caliza. Así se formaron cuevas, y cuando sus techos se cayeron, aparecieron los cenotes.
El resultado es un arco de cenotes que marca la orilla del cráter: el anillo de cenotes. Tanto que fueron los cenotes los que ayudaron a los científicos a encontrar el cráter, en 1991.
Los cenotes y los mayas
En el norte de Yucatán casi no hay ríos. El agua corre bajo tierra. Por eso, para los mayas, los cenotes eran la vida: de ahí sacaban el agua para beber y alrededor de ellos crecieron pueblos y ciudades.
Pero también eran lugares sagrados. Los mayas creían que los cenotes eran la entrada a Xibalbá, el inframundo, y la casa de Chaac, el dios de la lluvia. Ahí dejaban ofrendas para pedir que lloviera.
El caso más famoso es el Cenote Sagrado de Chichén Itzá. De su fondo se han sacado piezas de jade, oro, cerámica, copal y hasta restos humanos.
Así que cuando te metas a un cenote, piensa que estás nadando en un lugar que los mayas veneraban desde hace siglos.
Los mejores cenotes cerca de Mérida (y sin multitudes)
Cerca de Mérida hay cenotes que parecen parque acuático: música, filas y cientos de personas. Si buscas otra cosa, silencio, agua clara y selva alrededor, estos son nuestros favoritos. Son más rústicos, a algunos se llega por caminos de terracería, y justo por eso todavía se sienten como deberían.
Kankirixché.
Está cerca de Mucuyché, en el municipio de Abalá. Bajas unos 15 metros por una escalera hasta una cueva enorme, con raíces que cuelgan del techo hasta el agua. Entre las 11 de la mañana y las 2 de la tarde el sol se cuela y la ilumina.
Noh Mozón.
Cerca de Tecoh. Es grande, profundo y de un azul intenso. Se llega por un camino de terracería, así que casi nunca hay gente. Es uno de los favoritos de los buzos.
Su-Hem.
Junto al pueblo de Pixyah. Es un cenote abierto, de agua verde esmeralda, rodeado de selva. Es súper común ver al pájaro reloj, el toh, con su cola en forma de péndulo. Tiene una plataforma para echarte un clavado.
Nah-Yah.
También en Pixyah. Es semiabierto, de agua azul y tranquila. A mediodía el sol llega hasta el fondo y el agua se vuelve turquesa.
Desde Galopina, estos cuatro cenotes quedan cerca, y puedes combinar dos en una misma mañana.
Consejos para visitar (y preservar) los cenotes.
- Ve temprano. La mayoría abre a las 8 de la mañana. Entre semana y antes de las 10 casi los tienes para ti.
- Lleva efectivo. No aceptan tarjeta.
- Nada de bloqueador ni repelente. Las cremas contaminan el agua. Antes de entrar, date un regaderazo.
- Usa zapatos de agua. Las escaleras y las rocas pueden resbalar.
- Lleva chaleco salvavidas si no nadas bien. En los cenotes rústicos no siempre hay para rentar.
- No toques las estalactitas ni las raíces. Tardan miles de años en formarse.
- La mejor temporada va de noviembre a abril, cuando hace menos calor y llueve poco.
Dónde dormir cerca de los cenotes
La mayoría de la gente visita los cenotes en un día, desde Mérida o Cancún: mucho camino y poco tiempo en el agua. Hay otra forma de hacerlo: quedarte dentro del anillo de cenotes.
Galopina es un hotel (aunque nos gusta llamarlo”casa para viajeros”) de cinco suites con terraza privada en las afueras de Acanceh, a 35 km de Mérida, dentro de la Reserva Estatal del Anillo de Cenotes. Está distinguida con una Llave MICHELIN 2026.
Dormir aquí te deja llegar a los cenotes antes que los tours y volver a descansar en la selva. Puedes ir por tu cuenta en auto o pedir que te organicemos el día con un chofer privado. Conoce las suites.
Sigue el viaje por la península
Galopina forma parte de Las Casas de la Península, una ruta de cinco casas independientes para recorrer Yucatán, Campeche y Quintana Roo:
- Casonas MX, en Campeche
- Galopina Casa Silvestre, en Seyé
- Casona Los Cedros, en Espita
- Casa Cat Ba, en Holbox
- Azul Nomeolvides, en Bacalar
Preguntas frecuentes sobre los cenotes cerca de Mérida
Si buscas agua clara y poca gente, los más rústicos del anillo de cenotes, como Kankirixché, Noh Mozón, Su-Hem y Nah-Yah. Están a menos de una hora de Galopina y lejos de los recorridos masivos.
Es un arco de cenotes que marca la orilla del cráter de Chicxulub, formado por el asteroide que acabó con los dinosaurios (increíble, pero cierto!). Desde 2013 es una reserva protegida porque abastece de agua a Mérida.
La entrada suele ser económica y se paga en efectivo. El precio cambia según el cenote, así que lleva billetes de baja denominación.
No. El bloqueador y el repelente contaminan el agua. Lo ideal es ducharte antes de entrar.
Traje de baño, toalla, zapatos de agua, efectivo y una playera para el sol.
Puedes quedarte dentro del anillo de cenotes en las afueras de Acanceh en Galopina, un hotel de cinco suites a 35 km de Mérida, con cenotes rústicos como Noh Mozón, Su-Hem y Nah-Yah muy cerca.