Mérida es preciosa, pero lo mejor de Yucatán empieza cuando sales de la ciudad. A poca distancia hay pueblos mágicos, pirámides mayas en plena plaza, arte contemporáneo escondido en la selva y cenotes de agua cristalina.
Aquí te dejamos nuestras cinco escapadas favoritas, con lo que no te puedes perder, qué comer y cómo moverte.
Izamal, el pueblo amarillo: qué hacer y qué comer
Izamal es uno de los pueblos mágicos más famosos de Yucatán, y con razón. Casi todo el pueblo está pintado de amarillo y blanco, así que caminar por sus calles es como entrar a una postal.
Qué hacer en Izamal:
- Visitar el convento de San Antonio de Padua. Lo terminaron en 1561 y tiene uno de los atrios más grandes del mundo.
- Subir a Kinich Kak Moo. Es una pirámide maya enorme, dedicada al dios del sol, a unas cuadras del centro. Desde arriba se ve todo el pueblo.
- Simplemente caminar. Recorrer el pueblo y tomarse fotos en las fachadas de las casas amarillas y calles adoquinadas.
- Comer en Izamal: Comer enKinich. Aquí se come cocina yucateca de la buena. Te recomendamos pedir cochinita pibil, venado almendrado, panuchos, papadzules, guacamole o sikil p’ak, un dip de pepita de calabaza que engancha, y pide de postre su flan típico. Este restaurante es emblemático en Yucatán por su comida fiel a las recetas originales de los platillos típicos yucatecos.
Maní, pueblo mágico: historia maya y abejas meliponas
Maní es más tranquilo y menos conocido, pero tiene muchísima historia y creemos que en su discreción, reune las actividades y costumbres más representativas de Yucatán: meliponarios, solar maya, conventos, bordadoras, comida típica.
El pueblo fue la capital de los Tutul Xiu, una de las grandes familias gobernantes mayas. Y aquí pasó algo que marcó la historia: en 1562, frente al convento de San Miguel Arcángel, fray Diego de Landa quemó códices e imágenes mayas.
Hoy Maní es conocido por algo mucho más dulce: sus meliponarios. Varias familias crían a la abeja melipona, una abeja nativa de Yucatán que los mayas cuidan desde hace siglos. En un recorrido aprendes cómo vive, por qué es tan importante para la selva y cómo se cosecha su miel. Al final, pruébala: no se parece a ninguna otra.
Plantel Matilde: arte contemporáneo en la selva de Yucatán
Este lugar no aparece en muchas guías, y es de lo más impresionante que vas a ver en Yucatán. En la comunidad de Sac Chich, sobre un antiguo campo de agave, el escultor Javier Marín y su hermano, el arquitecto Arcadio Marín, construyeron lo que ellos llaman una «escultura habitable».
Es el taller y la galería de las esculturas monumentales de Javier Marín, alrededor de un gran espejo de agua, con un mirador por encima de los árboles. Arte, arquitectura y selva en un solo lugar.
Cómo visitarlo: si te hospedas en Galopina, nosotros te organizamos el acceso y la visita directamente con su equipo. Las visitas son guiadas en español o inglés.
Acanceh: una pirámide maya en plena plaza del pueblo
En Acanceh, a unos 28 km de Mérida, pasa algo que no ves en casi ningún otro lugar: una pirámide maya justo en el centro del pueblo, junto a la iglesia y las casas.
No te pierdas el Palacio de los Estucos, un edificio con un friso decorado con figuras de estuco que se conservan desde hace más de mil años. La zona arqueológica abre todos los días de 8 de la mañana a 5 de la tarde. Es una visita corta, perfecta para combinar con otra parada.
Cenotes cerca de Mérida
No puedes venir a Yucatán sin meterte a un cenote. Alrededor de Mérida está el anillo de cenotes, con decenas de pozas de agua cristalina. Nuestros favoritos son los más rústicos, donde todavía no llegan los tours: Kankirixché, Noh Mozón, Su-Hem y Nah-Yah.
Te contamos todo en nuestra guía de los mejores cenotes cerca de Mérida.
Ideas de ruta para tus escapadas desde Mérida
- Día de historia maya y abejas: Acanceh por la mañana, comida y meliponario en Maní por la tarde.
- Día de pueblo amarillo: Izamal completo, sin prisas, con comida yucateca al mediodía.
- Día de arte y agua: Plantel Matilde por la mañana y un cenote rústico para refrescarte después.
Cómo moverte: ¿renta de auto o chofer privado?
El transporte público a estos pueblos existe, pero es lento y con pocos horarios. Tienes dos opciones mucho más cómodas:
- Rentar un auto. Te da libertad total para armar tu día. Las carreteras de la zona son tranquilas y fáciles de manejar.
- Contratar un chofer privado. Si prefieres no manejar, te acompaña todo el día y conoce los caminos. En Galopina te lo programamos, solo pídelo al reservar.
Dónde dormir para recorrer los alrededores de Mérida
La opción ideal es quedarte en medio de todas estas mágicas atracciones.
Galopina es un hotel de cinco suites con terraza privada en Seyé, a 35 km de Mérida, dentro del anillo de cenotes. Está distinguida con una Llave MICHELIN 2026. Desde aquí, Acanceh, Maní, Izamal, Plantel Matilde y los cenotes quedan a poca distancia, y al final del día vuelves a descansar en la selva. Conoce las suites.
Preguntas frecuentes sobre qué hacer cerca de Mérida
Izamal y Maní son dos de los más bonitos y fáciles de visitar en un día. Izamal es famoso por sus calles amarillas y Maní por su historia maya y sus meliponarios.
A unos 72 km, poco más de una hora en auto. Desde Galopina son 55 km hasta Maní.
Es un lugar donde se crían abejas meliponas, una especie nativa de Yucatán. En Maní puedes visitar varios y probar su miel.
Sí. Si te hospedas en Galopina es posible, está a sólo 7 km de distancia y organizamos la visita directamente con su equipo.
Lo más cómodo es rentar un auto o contratar un chofer privado por el día. El transporte público existe, pero tiene pocos horarios.
Una buena opción es quedarse fuera de la ciudad, cerca de los pueblos y cenotes. Galopina está en Seyé, a 35 km de Mérida, en medio de Acanceh, Maní, Izamal y el anillo de cenotes.